Capítulo 3- Serie Steve Watson

No hay marcha atrás

Al día siguiente desperté a mis hijos rápidamente; y nos pusimos a recoger la tienda de campaña. A Susan se le veía algo cansada, igual que a Paul; aun así no se quejaron de que les levantara temprano.

 

Al terminar de recoger la tienda, Susan se levantó y se quedo mirando en dirección al puente, mientras Paul y yo pensábamos en nuestras cosas. Pero de pronto Susan gritó:

-¡Miren esto!-.

Nos dirigimos hacia Susan y nos quedamos atónitos, el puente se había hecho pedazos y había varios carros hechos pedazos.

 

Instintivamente les hice una seña a mis hijos para que me escucharan, cogí fuerza y les dije:

-¡Vamos a subir a la carretera lo antes posible, sé que puede haber ladrones; pero no hay que quedarse aquí!-.

Así que nos pusimos en marcha y en media hora estábamos arriba.

 

La carretera estaba desierta, eso no impedía ver trozos de brazos tirados por el suelo y algún coche abandonado. Nada me llamó mucho la atención, excepto una mochila verde que estaba tirada en el suelo, en perfectas condiciones.

 

Les dije a mis hijos que se mantuvieran atrás, y avance hacia la mochila. Para mi sorpresa, no paso nada al cogerla, así que me dispuse a revisarla.

La mochila contenía una pistola, un botellín de alcohol y dos barras de cereales.

 

Tengo que admitir que no estaba mal, pero de pronto Susan gritó:

-¡Se te ha caído un celular (móvil)!-.

Lo encendí y vi que el dueño había estado en una página de noticias, lo que leí me sorprendió muchísimo.

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