El poder de la sonrisa

Ya anuncié en la entrada del otro día, que había vivido un montón de experiencias nuevas, y una de estas… me ha llevado a escribir esta entrada. Enlazando la serie de auto ayuda, creo que este post va a resultar realmente interesante.

Leí hace unos meses, que la sonrisa te abre muchas puertas, que… dicho de otra forma, es la solución contra las grandes dificultades. Yo era un chico normal,es decir; sonreía a ratos sí, y a ratos no. Vamos, lo común. Tras leer eso, decidí probar a sonreír mas a menudo. ¿Qué podía salir mal?

Al principio me costó, pero una vez puesta en práctica “esta estrategia”, mi sorpresa no fue grande, fue inmensa. Puede resultar obvio, pero los resultados positivos empezaron a llegar, en forma de una mejora considerable en el ámbito social.

Creo, con total seguridad, que las sonrisas son siempre bienvenidas. Y lo más importante, la mayoría de veces, tienen un efecto positivo. La sonrisa puede ser una de las cosas más simples de realizar, y posiblemente una de las cosas que más recompensa te puede dar. Leí, que un comerciante aseguró que ganó 1 millón de dólares por sonreír a la hora de tratar con las personas; viendo de quién se trataba, tal vez pecó de modesto.

Para terminar este post, les dejo una cita, que es de mis preferidas. Espero que la disfrutes 😉 :

No cuesta nada, pero crea mucho.

Enriquece a quienes reciben, sin empobrecer a quienes dan.

Ocurre en un abrir y cerrar de ojos, y su recuerdo dura a veces para siempre.

Nadie es tan rico que pueda pasarse sin ella, y nadie tan pobre que no pueda enriquecer por sus

beneficios. Crea la felicidad en el hogar, alienta la buena voluntad en los negocios y es la contraseña de

los amigos.

Es descanso para los fatigados, luz para los decepcionados, sol para los tristes, y el mejor antídoto contra

las preocupaciones.

Pero no puede ser comprada, pedida, prestada o robada, porque es algo que no rinde beneficio a nadie a

menos que sea brindada espontánea y gratuitamente.

Y si en la extraordinaria afluencia de último momento de las compras de Navidad alguno de nuestros vendedores está demasiado cansado para darle una sonrisa, ¿podemos pedirle que nos deje usted una sonrisa

suya?

Porque nadie necesita tanto una sonrisa como aquel a quien no le queda ninguna que dar.

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