Barcelona 6 PSG 1 , crónica de una remontada épica

Sí, sé que ha pasado una semana; y que quizá es un poco tarde para hablar de esto,pero lo que ocurrió en el Camp Nou la semana pasada, fue una de las remontadas más épicas del fútbol en la historia. Quizá, de los deportes en general. Es difícil encontrar una gesta similar -obviando la final que ganó el Liverpool en 2005-, se me ocurren pocos ejemplos.

Recapitulemos. El conjunto español saló goleado por 4-0 en la ida de los octavos de final en Paris. Un Di María espectacular, comandó al conjunto parisino en un auténtico partidazo del conjunto francés. El Barcelona fue arrollado, y realmente, no se le pudo poner ninguna pega al equipo dirigido por Emery.

La prensa daba por perdido al equipo catalán; en sí, cualquier aficionado al fútbol. ¿Cómo se va a remontar un 4-0? ¿Estamos locos? Para sorpresa de muchos, el astro brasileño Neymar, aseguró que era posible. Pronunció una frase que va a quedar posiblemente para la historia del fútbol: «tenemos 1%  de posibilidades, pero un 99% de fe«. Se tomó a broma, y fue victima de varios chistes en las redes sociales.

Sin embargo, Neymar pronunció una verdad universal. Si uno no cree en sí mismo, es imposible conseguir sus objetivos. Y ojo con el poder de la pscicología, que como se demostraría días mas tarde en el Camp Nou, Neymar no había dicho ninguna tontería.

Llegó el momento; eran las 20:45 y el balón se ponía en juego. El Barcelona necesitaba 4 cosas: un gol tempranero, un arbitraje algo casero, suerte… y mucha fe. No pasaron ni 10 minutos, y en Barcelona ya se había cantado gol Suarez hacía el primero. Pasaban los minutos, y llegó el segundo gol, obra de Andrés Iniesta. Acababa el primer tiempo, 2-0.

De momento, las cosas estaban un poco confusas. Los espectadores no se creían lo que estaban viendo, ¿de verdad se estaba en camino de la remontada?, o… ¿solo era un espejismo?

El equipo de Luis Enrique, empezó el segundo tiempo con una actitud ganadora. Fruto de esto, el Barcelona se puso 3-0 con un penalti que logró convertir Leo Messi. Lo épico estaba a punto de suceder.

La prensa internacional estaba sorprendida, era inaudito lo que se estaba viendo. Llegó el minuto 62, y se hizo un silencio en la ciudad Condal. Cavani, había anotado el 3-1. Eso quería decir, que el Barcelona necesitaba otros tres goles. Como era de esperar, la decepción era palpable en las caras de los aficionados. Se les iba a escapar definitivamente la eliminatoria. Mención especial, por el gesto de callar a la afición catalana de Ángel Di María.

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Pasaban los minutos, y la cosa se iba complicando aún más. El conjunto español apenas llegaba al área contraria, y se notaba cierta desesperación en los jugadores. Dio el minuto  88, y con ello, llegó una posible ocasión de peligro para el Barcelona. Una falta en la frontal. ¿Quién se dispuso a lanzarla? El soñador Neymar. Tomó una pequeña carrera, y su golpeo fue directo al fondo de la red, 4-1. Se necesitaban dos goles mas.

Neymar contagió su fe ciega entre sus compañeros, y un minuto después, se había pitado penalti a favor del equipo del propio brasileño. ¿Quién cargó con la responsabilidad? Sí, otra vez Neymar. A diferencia del gol anterior, tomo una larga carrera, y ante el nerviosismo de sus compañeros -el turco Arda no miró el lanzamiento-, engañaba a Trapp perfectamente y marcaba el 5-1.

5 minutos de añadido, y el Barcelona necesitaba un gol para hacer la proeza,;lo increíble, lo utópico para muchos eruditos del fútbol. El campo parecía volcado en dirección de la portería del conjunto de la capital del amor; las llegadas del equipo blaugrana eran constantes, pero sin premio. Ocasión, tras ocasión, se iba consumiendo el tiempo.

Y es aquí, donde queda reflejada la fe de Neymar. Último minuto, y todo el Barcelona arriba, incluído el portero. Se saca una falta, esta es rechazada, y la pelota queda en los pies de Neymar. El astro brasileño se deshace de sus adversarios con total frialdad, y manda el esférico al área contraria, donde encuentra el pie de Sergi Roberto haciendo el 6-1. Lo épico se había concretado, la fe, había superado aplastantemente a la lógica.

Neymar después del partido: «Antes del partido creíamos y ahora más».

Sin lugar a dudas, una eliminatoria que pasará a los anales del deporte rey, y quizá, una muy buena demostración del poder que tiene en creer en uno mismo. Porque… si no creemos en nosotros, ¿quién lo hará?

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