Las enseñanzas que nos deja el COVID

Con el COVID como principal protagonista en nuestro día a día, creo que es hora de hacer un pequeño análisis de aquellas cosas que esta situación adversa nos ha enseñado. Porque como siempre, aún de las malas situaciones se pueden aprender valiosas lecciones.

Sin duda, una de las principales enseñanzas que nos deja todo esto, es el vivir el día a día. Disfrutar de cada momento en el que uno está vivo, y centrarse únicamente en lo que se tiene delante de tus narices. No pensar en preocupaciones causadas por hechos que no han ocurrido, o centrarse en el futuro, cuando aún hay un tiempo presente. ¿No da rabia haber estado tiempo con familia y amigos, y haber estado pensando en cualquier otra cosa? ¿No da rabia no haber exprimido todas esas situaciones, para haber brindado felicidad a las personas que te rodeaban? ¿No da rabia poder haberle dicho un cumplido a alguien , o un «te quiero? Porque sí, existen aplicaciones como Zoom que han monopolizado las relaciones sociales estos últimos meses; pero siendo francos, todo detrás de una pantalla es distinto.

Y que me dicen de algo tan básico, como observar lo que te rodea; sentirte en armonía con tu entorno. En estos tiempos modernos, donde los avances tecnológicos marcan la economía global, el ir rápido es una obligación, no una cualidad. Y eso hace, que todos nos veamos participes en una carrera, a poco que queramos tener un buen sueldo, o un buen futuro. Sin embargo, eso conlleva descuidar algo fundamental que poseen los niños: curiosidad. ¿A que antes del COVID, no prestabas atención a lo que te rodeaba? No te fijabas si veías alguna mariposa volando, o si el aire que respirabas era de una manera u otra.

La tercera enseñanza que hay que comentar, es que nadie ni nada, golpea tan fuerte como lo hace la vida. No se puede discutir. Tuvieses dinero o no, fueses de una clase social o no, el COVID ha afectado a todo el mundo, y ha puesto en manifiesto que cuando algo así se cruza en nuestros caminos, el ser humano no es tan insuperable como él cree. También es paradójico, que gran parte de culpa de los rebrotes del virus, y de grandes poblaciones contagiadas, son fruto del propio hombre, que cree que no va a ser contagiado. Humildad, por favor.

No dejar para mañana, lo que puedas hacer hoy. Es una frase típica, pero con esta situación, se ha visto bien claro. Si uno aplaza las cosas por puro gusto; pueden surgir imprevistos, y quién sabe si no vuelvas a tener una segunda oportunidad. Lo mismo es aplicable para aquellas personas que luchan por sus sueños; se ha de dar lo máximo de uno día a día. Noche , tras noche.

Y por último, aprovechar las oportunidades. Relacionado con el punto anterior, hay veces , que por causas que uno desconoce, está en el momento adecuado y en el lugar adecuado; y surge alguna buena posibilidad para cambiar tu vida en algún sentido. ¿Qué se hace la mayoría de veces? No tomar iniciativa, y pensar que va a repetirse otra vez; cuando lo tengas todo mejor preparado. Pero, como se ha visto con esta situación, esto puede no ser así.

Todo esto es verídico, y no tratar de aprenderlo de una vez sería un grave error para nosotros. Las adversidades también pueden ser momentos de crecimiento personal, y creo que esta pandemia, es el mayor exponente. Es hora de cambiar, es hora de ser mejores. Un saludo, y ¡hasta la próxima!

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